
Respóndeme
¿Qué hacías allá, tan lejos de aquí?
Aquí entre mis labios, aquí entre mis brazos, aquí entre mis senos, aquí entre mis piernas.Aquí, aquí, aquí... aquí que antes estuvo tan paupérrimo de ti.
Me desnudo y me vuelco en esto. Letras ordenadas que se hacen llamar palabras.


Quítame mi nombre. Cambíalo. Tergiversalo.
Nómbrame como gustes. Como te nazca.
Censura a mis padres e imponte en mí cada que escuche el nombre que me otorgas. Imponte a los demás cada que me nombren.
Es mi nombre mi esencia. ¿Ves lo que te regalo? Mi presentación, mi única etiqueta tangible, mi ser trasladado en letras.
Tómalo. He borrado los antiguos registros y temporalmente no existo, no puedo ser llamada más que por el silencio. Tómalo, si no lo haces desapareceré. No habrá nombre en mis actas, mis estudios se perderán, moriré y mi obituario será una sopa de letras para que el lector escoja al difunto a su gana.
Rentaré sus nombres a los recién casados mientras sustituyen los suyos por calificativos, pediré prestado a los recién nacidos que no entienden de estos menesteres y robaré a los difuntos.
Nómbrame como gustes. Como quieras.
Nómbrame para existir. Nómbrame para que existas en mí.


- Le cambio mi libertad por un platito de comida y un lugar donde dormir. Y le dejo mi carrito de supermercado si tiene usted un librero. No importa que libros, sólo quiero dejar la carencia de la palabra escrita.
-¿Es un caldo de pollo el precio de su libertad? ¿Su grillete un lonche de pierna? .. ¡Mire! Todo esto es suyo, nada de esto le incumbe ni a eso le incumbe usted. ¿De veras renunciaría?
- Yo no. Mi tripa sí. ¿Trueque?
- Aquí estan las llaves de mi casa y el nombre de mi madre es Carmen. Procure no hacer mucho escándalo, mis padres enloquecerían si se enteran que me he intercambiado con usted.
-No se preocupe señorita, tenga un buen día.


Barbarie en el pasillo del café. He tirado y roto el envase, derramando así su marrón contenido.
Me embarga la tristeza. Ese café no sabrá lo que se perdió, las tazas que nunca lo contendrán, los panes que en él no se remojarán, los labios que no besará y los sentidos que jamás activará. Esas noches de desvelo que no patrocinará y esas borracheras que no ocultará.
Vertido allí, disperso en el pasillo me mira como ausente . Me doy la media vuelta y me voy; ni siquiera llamo a alguien para que limpie, luego capaz que me lo cobran.

Harta ya de los “caballeros” que la pretendían ( y “pretendían”) cortejarla ( imberbes palurdos) tomó un gis y en una puerta dibujó al que sería el amor de su vida.
Desde entonces en su mesa no faltaron flores de borradores ni en su refri tizas de sabores; cada viernes iban a admirar el graffitti y cuando tenían ganas de algo triste leían los letreros de Se busca.
Todo acabó una noche de verano. Había llovido la noche anterior y ella olvidó cubrirlo de celofán; Se acabaron las tizas, los borradores y los letreros de se busca.

No te engañe mi edad. Soy una niña.
Explosiones de color, juegos y pseudo libertad te atraen de mí. Ríes, juegas, me aprendes.
Pero, la otra cara de la moneda: inocencia. Te aprovechas , tomas la batuta y me guías por senderos que sabes no debo atravesar.

En realidad no descubrí por mi misma que los paraguas no sirven bajo el agua.
Me lo dijo un pescadito, justo antes de ser electrocutado por una anguila.
Está bien, usaré impermeables.